Su Vida

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Hacer una breve reseña biográfica de Luis E. Valcárcel,  el ilustre  historiador, antropólogo, maestro, periodista, abogado, sociólogo, etnólogo, literato e indigenista no es tarea fácil.

Nació en Ilo Moquegua el 8 de febrero de 1891.Sus padres, Domingo L. Valcárcel y Leticia Vizcarra, lo llevaron a temprana edad a la ciudad del Cuzco, donde pasa su juventud y conoce al mundo andino. Realizó sus estudios secundarios en el Seminario de San Antonio Abad del Cusco, para luego pasar a la Universidad Nacional del mismo nombre, donde es uno de los iniciadores de la primera huelga universitaria de Sud  América, que más adelante desencadenaría en una gran reforma que permitiría mayores estudios autóctonos en la región, gracias al nombramiento del Rector norteaméricano Albert Giesecke.

Demostrando gran precocidad ya en 1912 es nombrado Inspector Departamental de Instrucción del Cusco , fundando al año siguiente el Instituto Histórico del Cusco, para proteger el patrimonio cultural y el contrabando de piezas arqueológicas en la región.

El descubrimiento de Machu Picchu encendió su pasión por la historia antigua y la civilización Inca, siendo uno de sus más destacados investigadores. Fué una de las autoridades que se encargó de supervisar la expedición de la Universidad de Yale, teniendo encuentros y desencuentros con Hiram Bingham por proteger el patrimonio de la ciudadela.

Se graduó de Bachiller en Letras con una tesis titulada: Kon, Pachacámac y Wiracocha (1912). Al año siguiente se doctoró en Ciencias Políticas; en Letras en 1915; y en Derecho en 1916.
Ejerció la docencia desde 1917 en el Colegio Nacional de Ciencias y en la ya mentada Universidad Nacional dictando las cátedras de Historia del Perú y de Historia del Arte Peruano. Hasta 1923 fue director del diario El Comercio del Cuzco y editorialista de los diarios El Sol, La Sierra, y El Sur. Sin embargo tampoco desatiende la política y es elegido diputado por la provincia de Chumbivilcas en 1919.

Pero es en 1920 que conforma el grupo “Resurgimiento” como núcleo de estudio y defensa del indio, formando con importantes intelectuales cusqueños de la época como Uriel García y Luis Felipe Aguilar entre otros, la llamada “Escuela Cusqueña” que inició la corriente indigenista que abarcó la historia, la música, el arte y otras manifestaciones que revaloraban la cultura indígena en ese entonces tan menospreciada.

En el año 1923 funda el primer Museo Arqueológico de la Universidad del Cuzco, el actual Museo Inca, formando y preservando la primera colección importante de piezas arqueológicas de la región. Mantuvo estrechas relaciones con el pensador José Carlos Mariátegui. Es fundador y corresponsal  de la revista Amauta y colaborador  de La Prensa de Buenos Aires entre otros diarios.

Luego pasó a Lima en 1930, donde se instalaría definitivamente, trayendo consigo su invalorable experiencia como docente universitario y el sólido reconocimiento de su desempeño intelectual. En la capital dividió su tiempo en múltiples labores de carácter cultural. Es nombrado Director de los Museos de Arqueología Peruana, Nacional de Historia y de la Cultura Peruana y Bolivariana. En 1931 en la Universidad de San Marcos regenta las cátedras de Historia de los Incas, Historia de la Cultura Peruana e Introducción a la Etnología donde cumple una destacada labor.

Redescubre la Fortaleza de Sacsayhuaman en 1934 al encargarse de las excavaciones arqueológicas y en este mismo año funda e inaugura el Instituto de Arqueología de la Universidad del Cuzco, especializado en estudios e investigaciones de la Cultura Inca. Dos años después viaja a Francia para organizar el primer Pabellón Peruano en la exposición Internacional de París. En 1945 es condecorado con “La Gran Orden del Sol del Perú”.

Creó y fundó en 1946 el Museo de la Cultura Peruana, que posee la colección más importante  de objetos etnográficos del país, contando con colaboradores de primer orden como José Sabogal, Camilo Blas, Julia Codesido, Enrique Camino Brent, Teresa Carvallo , Alicia Bustamante, Jorge Muelle y José María Arguedas. También en 1946, fue consagrado como Director Emérito de los Museos Nacionales.

No estando conforme ese mismo año crea el Instituto de Etnología en la Universidad de San Marcos, convirtiéndose en el pionero de la Etnología en el país. Posteriormente es elegido decano de la Facultad de Letras en 1956  y primer catedrático emérito de esta misma Universidad en 1961 .

Durante el primer gabinete del doctor José Luis Bustamante y Rivero, fue Ministro de Educación Pública (1945 – 1947). En este periodo hace importantes aportes al mejoramiento de los sistemas educativos, como la creación de los Núcleos Escolares Campesinos (escuelas bilingües) y el apoyo al Instituto Lingüistico de Verano en los estudios sobre lenguas nativas, contribuyendo notablemente a elevar el nivel de vida de las comunidades indígenas de la Amazonía y el Ande. Impulso de forma decisiva la Educación Técnica en el Perú, reorganizando el Politécnico Nacional e iniciando los cursos de capacitación para maestros. Se fundó el Conservatorio Nacional de Música y se estableció el “Teatro Nacional” con las escuelas de Arte Dramático, Escenografía y Folklore.

El doctor Valcárcel fue Director y fundador de importantes instituciones culturales: Instituto Indigenista Peruano, Instituto Cultural Peruano Norteamericano, Instituto de Estudios Peruanos,  Asociación Nacional de Escritores y Artistas entre otros.  Asimismo fue miembro de la Academia Nacional de Historia y de la sociedad Geográfica de Lima. Director emérito de Los Museos Nacionales del Perú y Presidente del Comité Interamericano de Folklore. En 1962 también se desempeñó como profesor visitante en las universidades de Columbia, Cornell y Harvard.

En reconocimiento a su fructífera labor recibe muchos honores y reconocimientos, entre ellos en el año 1977 recibe el Premio Nacional de Cultura en el área de Ciencias Humanas y en el año 1981 la Medalla del Congreso y las Palmas Magisteriales en el grado de “Amauta”. Este mismo año al cumplir 90 años el Instituto de Estudios Peruanos pública sus Memorias y en México recibe el premio “Rafael Heleodoro Valle” al más destacado historiador latinoamericano. En 1982 es propuesto al Premio Nobel de la Paz.

Fallece en Lima el 26 de diciembre de 1987 a los 96 años, dejando para la posteridad el legado de sus vastos conocimientos acerca de la civilización andina.